miércoles, 21 de septiembre de 2016

el golpe



el golpe insiste

hiriendo el corazón

de las palabras libres

el golpe insiste

torrentes del grito

recorren las plazas

el golpe insiste

temblor de pueblos

en la reunión del hombre

el golpe insiste

arrancará de mi piel

las huellas de tus manos

el golpe insiste

pero no lo olvides

con el sueño nacido

de las miradas libres

venceremos                        tus golpes



                                               28-05-2011



Antonio Martínez i Ferrer. Poemas acerca del 15m.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Hablabas de cosas que no veían



Hablabas de cosas que no veían

y ellos se reían.


Remar pese a todo aguas arriba

por el río en sombras;

andar un camino ignoto

a ciegas, tercamente

y buscar palabras enraizadas

como la raíz tupida del olivo–

déjalos reír.

Desear también que el otro mundo pueble

la sofocante soledad presente

en este presente aniquilado–

déjalos.


La brisa del mar y el rocío de la aurora

existen sin que nadie se lo pida.




Yorgos Seferis. Tres poemas secretos, 1966. En Poesía completa. Alianza, 1986. Traducción: Pedro Bádenas de la Peña.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Despejad las palabras



Despejad las palabras.


Como un puente

                        o un río

el idioma es de paso.


Despejad las palabras.


Hasta que todas clamen

con sus patrias en blanco

los huecos de su voz.




Emilio Pedro Gómez. Motivos de horizonte. Enkuadres, 2015.

Imagen: André Kertész. Nueva York, 1944.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Oros son triunfos



OJO!

Estados Unidos sale

de espadas.

Para defender el oro.




Blas de Otero. En castellano, 1959. En Verso y prosa. Cátedra, 1974.

martes, 13 de septiembre de 2016

PÓLIZA



Para Ana Ráfales y Jaime Castillo


Señor Fiscal del Distrito: No trate de persuadirnos. Detrás de esta puerta los inquilinos nos hicimos fuertes en la refriega contra la subida de tasas. Sobrevivimos a la ley seca y las inundaciones del año treinta. Los comunistas nos arreglaron el tejado y pintaron la cerca. Durante decenios hemos alimentado varias generaciones de gusanos de seda, abasteciendo con manzanas los supermercados de Newton. Padecimos la cacería de brujas, salimos huyendo de las congregaciones marianas. A juicio de los practicantes la guerra con los incrédulos es un asunto de días. ¡Cómo vamos a ser optimistas! Las lágrimas de los predicadores han entrado en un callejón sin salida y en el estadio de béisbol los cráneos de los caracoles secos se lanzan sin paracaídas. Vivimos con el agua al cuello, nos duchan con gasolina. Hemos cumplido cada crucifixión al pie de la letra, primero una mano, luego la otra. Nos tratan como a las ocas blancas del domador de caballos, delincuentes cuyo índice de audiencia está que se desploma. Nadie ha abandonado este edificio desde la Guerra de Secesión. Algún derecho debe asistirnos a los sobrevivientes del pararrayos.




Juan Carlos Mestre. La casa roja. Calambur, 2008.

Imagen: Charles Gatewood. Hippie Crash Pad. Nueva York, 1970.