domingo, 27 de mayo de 2018

FÚTBOL ES FÚTBOL


El fútbol es un deporte

jugado por infinidad de jugadores

en las barras de los bares

o el sofá de un salón.


Se juega a voces y cubatas,

agitando mucho brazos y manos,

y hasta propinando de vez en cuando un puntapié.


Los principales movimientos del fútbol son el regate,

que se hace cuando un gorrón quiere que le invites,

el pase o asistencia, cuando invitas, y el tiro directo

cuando te metes entero por el buche el botellín de cuarto.


El control del cubata es fundamental en el fútbol,

de ahí que predominen las combinaciones en corto,

de forma precisa y a tiempo,

aunque con la prolongación del partido

todos los futbolistas pierden precisión en los pases.


En el fútbol el contacto físico está limitado

a cuando se marca un gol,

ocasión que puedes aprovechar para declararle con un beso

tu amor a tu compadre.


El fútbol se puede jugar cerca del televisor,

muy cerca del televisor o pegado al televisor,

y en su defecto también se puede jugar

oyéndolo por la radio

o combinando ambos medios de comunicación,

como hacen los muy profesionales.


En el fútbol se despliega una gran actividad física

que puede hacernos poner entre uno y dos kilos de peso

si acompañamos las jugadas con panchitos, doritos

y todo tipo de frutos secos.


El objetivo del fútbol es no tener que pensar en nada

de lo que realmente te afecta en la vida

y llenar la cabeza con estupideces,

a esto se llama

marcar un gol en la lucha de clases,

a más goles marcados, menos lucha de clases,

y más mansos y pacíficos todos los jugadores de fútbol del mundo,

el partido lo ganan siempre los ricos.





Antonio Orihuela. Pelar cebolla. Amargord, 2017.

Imagen: Daniel Rodrigues. Guinea Bissau, 2012.

sábado, 26 de mayo de 2018

PRONÓSTICO RESERVADO


Se oye un fragor lejano, ni siquiera

muy nítido, algo así como un rastro

de antorchas y banderas, un hedor

preliminar de cirios, estandartes,

clarines.

                        Pregunto

                                               y una vez más

pregunto y nadie sabe nada.


Está prohibido recordar.


Un barrunto a pertrecho

entre eclesiástico y castrense ocupa

los resquicios más zafios de la noche.


Lo inminente es ya un lobo agazapado.


Son los ultramontanos que regresan.


(De bello civili)





José Manuel Caballero Bonald. Diario de Argónida, 1997. En Somos el tiempo que nos queda. Obra poética completa 1952-2009. Austral, 2011.

Imagen: Josep Brangulí. Huelga de transporte, Barcelona, 1933.

viernes, 25 de mayo de 2018

La cólera que quiebra al hombre en niños


La cólera que quiebra al hombre en niños,

que quiebra al niño en pájaros iguales,

y al pájaro, después, en huevecillos;

la cólera del pobre

tiene un aceite contra dos vinagres.


La cólera que al árbol quiebra en hojas,

a la hoja en botones desiguales

y al botón, en ranuras telescópicas;

la cólera del pobre

tiene dos ríos contra muchos mares.


La cólera que quiebra al bien en dudas,

a la duda, en tres arcos semejantes

y al arco, luego, en tumbas imprevistas;

la cólera del pobre

tiene un acero contra dos puñales.


La cólera que quiebra el alma en cuerpos,

al cuerpo que órganos desemejantes

y al órgano, en octavos pensamientos;

la cólera del pobre

tiene un fuego central contra dos cráteres.





César Vallejo. Poemas humanos. Obra poética completa. Alianza, 1994.

Imagen: Raymond Depardon. Glasgow, 1980.

miércoles, 23 de mayo de 2018

ROMANCE DEL PRISIONERO


Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan

y están los campos en flor,

cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor;

sino yo, triste, cuitado,

que vivo en esta prisión;

que ni sé cuándo es de día

ni cuándo las noches son,

sino por un avecilla

que me cantaba al albor.

Matómela un ballestero;

déle Dios mal galardón.




Anónimo. En Flor nueva de romances viejos. Ramón Menéndez Pidal. Espasa-Calpe, 1979.

Imagen: Nikolái Gue. El prisionero, 1878.