domingo, 6 de diciembre de 2020

TESTAMENTO LITERARIO DE UN CIENTÍFICO


 

A todos digo: sólo quiero el (buen) olvido

y morir sin (vuestro incómodo) perdón de verdugos.

 

A los compañeros de laboratorio/laberinto

les lego una crueldad en forma de enfermedad venérea

resistente a todos los antibióticos y antivirales conocidos.

 

Para la ciencia –esa desagradecida-

nada, excepto la revelación de la conjura de Asclepio*

y mis petequias provocadas por las flores del fármaco.

 

A mis mujeres favoritas

les dejo mordiscos verdaderamente amarillos

y la sabiduría necesaria para elegir entre riesgo y herida.

 

Para la cárcel del mundo un sol negro

y un panteón lleno de flores mustias:

no más que una advertencia del capitalismo.

 

A los poemas (de los otros y míos)

les lego el fuego de la muerte/sangre

que prende la pira de las palabras estériles

pero devolvedme la inocencia de la piedra fértil.

 

A todos dejo preguntas pétreas

también el silencio: ¿única respuesta a todas

                                                                                  las preguntas?

 

 

*Esta conjura la constituyen las principales compañías farmacéuticas del mundo (Johnson & Johnson, Pfizer, Novartis, Merck, Sanofi, Roche, GlaxoSmithKline…) y compañías alimentarias, de semillas y pesticidas como Monsanto, Nestlé, Mars, etc…

 

 

Santiago Aguaded Landero. En Voces del Extremo. Antología 2012/2016. Antonio Orihuela, coordinador. Amargord, 2017.

Imagen: Lutz Friedel. Der Tod und der Poet, 2010.

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