jueves, 10 de febrero de 2022

UNA POESÍA EN CAMBIO CONSTANTE


 

Una poesía que esquive el enfrentamiento,

llena de rodeos, emboscadas, ataques parciales.

Una poesía instalada en campamentos móviles.

Se trata de sumergirse en la extensión infinita

de todas las vidas fundidas en el paisaje.

Una poesía para el desierto, la jungla o la montaña,

sin resistir en ningún verso concreto.

Se trata de llenar de inseguridad todos los libros posibles.

Disolver todas las palabras en sí mismas,

–voz clandestina en el asfalto–

alterando continuamente el juego literario.

Poesía en cambio constante,

con un ligero equipo de verdades a medias.

Palabra manejable, desmontable,

de alcance limitado, pero eficaz,

ofreciendo un amplio margen al coraje individual.

Una poesía que no deje huellas,

como un guerrero sin equipaje,

sabiendo siempre que cualquier victoria

es perecedera,

que no cabe esperar nada de una conquista

o de un poder futuro.

Poesía de la movilidad perpetua,

del golpe de mano, del nomadismo del desierto.

Lejos,

lejos siempre del universo sedentario y disciplinario

de la literatura profesional, fosilizada.

 

 

Miguel López Crespi. El seco pulso del tambor. Provincia, 1984.

Imagen: Robert Doisneau

2 comentarios:

  1. La poesía (me atrevo ignorante de mí a decir)
    es siempre propuesta
    que sólo puede fructificar (incluso en el propio poeta)
    si fructifica en el receptor.
    Si poesía no parte y desemboca en 'nosotros/as',
    no hay poema, no hay poesía.
    Lo mismo podemos decir de la pintura, de la música y de toda expresión humana: sin 'nosotros/as' no hay nada.

    Salut

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    1. Pues desde la ignorancia, Loam, poco les dejas a los eruditos. Poesía conocimiento / poesía comunicación / poesía transformación. Ahí es ná! Salud!

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