viernes, 20 de mayo de 2022

Privatizar


 

En octubre de 2013, por orden del consejero de Sanidad de Aragón Ricardo Oliván se suprimió el servicio de radiología que daba atención a 130.000 personas. De noche y dando una patada a la puerta se llevaron el mamógrafo del centro, así como diverso material. Poco después su departamento apoyaba campañas contra el cáncer de mama.

 

“De la mafia no esperamos que venga la regeneración democrática”.

Chesús Yuste, debatiendo con el presidente Rajoy (1-8-2013)

 

Con permiso de Martin Niemöller.

 

Cuando empezaron a cerrar centros de salud por la tarde

no protesté,

porque tenía las mañanas libres.

 

Cuando aprobaron

las Nuevas Formas de Gestión en Sanidad,

no me preocupó,

porque soy moderno y me gustan las novedades.

 

Cuando negaron la asistencia sanitaria a los inmigrantes,

no protesté,

porque yo soy de aquí.

 

Cuando decidieron concertar camas

en la sanidad privada,

no protesté,

porque tengo una salud de hierro.

 

Cuando suprimieron los servicios de ferrocarril convencional,

no protesté,

porque no vivo en un pueblo aislado.

 

Cuando quitaron las becas en los comedores escolares

de la escuela pública,

no protesté,

porque no tengo hijos.

 

Cuando adjudicaron hospitales

hasta treinta años prorrogables

a empresas inmobiliarias, bancos y fondos de inversión,

cuando metieron mi salud en su burbuja,

quise protestar,

pero para entonces

habían privatizado las protestas.

 

Ahora busco a alguien que me ayude

a defenderme de los privatizadores,

pero ya no queda nadie sano.

 

He aprendido bien la lección:

Hay que romperle los dientes al sistema

antes de que nos venda sus muelas de oro,

antes de que las alimañas nos arrastren

a su cueva  de sobres y crucifijos,

antes, mucho antes de que conviertan

en hemorragia nuestros derechos .

 

 

Marta Navarro. Vietnam bajo la cama. Amargord, 2015.

Imagen: Hugo Simberg. Death Listens, 1897.

2 comentarios:

  1. Los nombres desaparecen, las voces permanecen: Solo espero que tengamos algo de memoria y que cuando intenten reescribir la historia, se recuerde exactamente lo que pasó.

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    1. Eso es, Chiloé, voces vivas contra la construcción ideológica de nuestra memoria que nos hacen los de arriba. Salud!

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