sábado, 27 de diciembre de 2025

De reyes y plebeyos


 

Gente guapa tal vez; desde luego muy alta

o altiva de estatura escandinava,

así la monarquía por la tele.

Sonriente desde el trono y los diamantes,

exhibe guardarropa de adán seda

delante de los nadie, el populacho

venido a clase media: pueblo sin alpargata

que se toma las cañas por su barrio;

piso modesto de hipoteca altísima,

gresite mate que se sueña mármol

o interiorismo chic de un arte povera.

 

A veces gente guapa como encaje

de chantilly o merengue que va orlando

y tapando el remache de la vida hemofílica,

la ventana rasgada de ir muriéndose a veces

igual que humanos bichos sin pamela,

armados en la paz de carruajes y guerras,

aplastados por tanques de libertad y cripta,

muriéndose al relente como cualquier mendigo,

como colilla o cáscara, como botella o lata,

flecha de sol festivo, crucifijo de altar

y lentejuela suelta de un vestido de boda.

 

 

Isabel Pérez Montalbán. Animal ma non troppo. Crecida, 2008.

Imagen: Jan Matejko. Stańczyk, 1862.

2 comentarios:

  1. El tiempo y el acontecer no perdonan ni a las bolitas de alcanfor que pretendían prolongar, cuando no negar, la renqueante existencia del caduco atrezo.

    Salud!

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    1. Mejor el acontecer que el tiempo, Juan. El tiempo, a pesar de lo que se dice, es otro lacayo del Poder. Salud!

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