Vamos, no llores...
La infancia está perdida.
La juventud está perdida.
Pero la vida no se perdió.
El primer amor pasó.
El segundo amor pasó.
El tercer amor pasó.
Pero el corazón continúa.
Perdiste a tu mejor amigo.
No intentaste ningún viaje.
No posees casa, navío, tierra.
Pero tienes un perro.
Algunas palabras duras,
con voz suave, te golpearon.
Nunca, nunca, cicatrizan.
Pero, ¿y el humor?
La injusticia no se resuelve.
A la sombra del mundo errado
murmuraste una protesta tímida.
Pero vendrán otras.
Con todo eso, deberías
Precipitarte - de una vez - en las aguas.
Estás desnudo en la arena, en el viento...
Duerme, hijo mío.-
CONSOLO NA PRAIA
Vamos, não chores. . .
A infância está perdida.
A mocidade está perdida.
Mas a vida não se perdeu.
O primeiro amor passou.
O segundo amor passou.
O terceiro amor passou.
Mas o coração continua.
Perdeste o melhor amigo.
Não tentaste qualquer viagem.
Não possuis casa, navio, terra.
Mas tens um cão.
Algumas palavras duras,
em voz mansa, te golpearam.
Nunca, nunca cicatrizam.
Mas, e o humour?
A injustiça não se resolve.
À sombra do mundo errado
murmuraste um protesto tímido.
Mas virão outros.
Tudo somado, devias
precipitar-te — de vez — nas águas.
Estás nu na areia, no vento...
Dorme, meu filho.
Carlos Drummond de Andrade. A rosa do povo, 1945. Traducción: Conrado Santamaría.
Imagen: Bo Bartlett. The Dreamer, 2024.

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