Cual condenado a muerte camina el proletariado por la vida, dibuja el horizonte cien Gólgotas horribles a su paso. El pueblo avanza… y cae; luego torna a avanzar…y cae eternamente, y avanza eternamente. Siempre así. De tuétano del pueblo el Capital se nutre. Las tropas del Estado y de la Iglesia —millones y millones de hombres y mujeres inútiles al bien—, así son reclutadas de la Humanidad santa y oprimida. La Humanidad malvada y dictadora vence de esta manera.
Se ha perdido la huelga. Han vuelto los obreros al trabajo muy alta la cabeza, más bajo las miradas no ya de sus burgueses, sino de los hermanos vendidos contra ellos. ¡Ah, infeliz esquirol, polizonte inconsciente, descarriado soldado! Por vosotros se atrasa la Era de libertad, millonésima vez que ha vencido la fuerza a la razón por vuestra culpa. ¿Dónde irán vuestros hijos que no enseñen sus cuerpos que no pueden tenerse, y sus tristes harapos? Soldado, eres esclavo; eres también esclavo, polizonte; desgraciado esquirol, eres esclavo. ¿Por qué siempre el esclavo ha de ir contra el esclavo? Miraos unos a otros y abrazaos, pues que no seréis buenos sí no sois todos unos, ni dejaréis un día de sufrir.
Se ha perdido la huelga. Pero no por ser fuerte el Capital: porque no nos amamos y no nos conocemos.
Joan Salvat-Papasseit. Humo de fábrica. Galerías Layetanas, 1918.
Imagen: Huelga de mineros en
el norte de Francia. Le Petit Parisien,
s/d.
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