Con qué cara llorar en
el teatro
César Vallejo
Como gotas de sangre los
frutos de las moreras
pesan
y las doblan hacia el
cristal.
Es fruta en sazón oyendo
pájaros
que a su vez oye disparos.
¿Es al muestrario de tus
decepciones
donde cae un mirlo, blanco o
negro,
cada dos o tres minutos?
Esos cortejos de bailarines
al tanto por ciento de un
abismo.
¿En uno de cada cuántos
brotes
atosiga un presagio de
tijeras?
Esas yemas, ignoradas por la
escarcha,
nominadas por el pulso
eléctrico de los cintos.
Será porque ya ha llegado
el tiempo del orfelinato,
por lo que yo no puedo
recordar
sin pértiga de salto a los
espejos.
Será por tamaño olvido de
almacén
entregado a los cuatro
vientos,
por lo que una y otra vez
insisto
si tanta destrucción no ha
de alcanzarnos.
También me pregunto, cholo
cesar,
si a estas alturas, tan
repleta el alma
y los cultivos
de minas desperdigadas,
el asombro será lícito.
María Ángeles Maeso. Trazado de la periferia. Marisma, 2018.
Imagen: Amalia García
Fuertes. Valdanzo, 2025.