a Marina Milagros López
Una mujer en un sillón.
Tiene los bronquios cansados,
la sonrisa indispuesta del alba.
Mira postales. Las pintó en Madrid;
vértigo de espejos de una exiliada.
94 años. 40 en Lavapiés,
no sabe que su casa no será su casa,
el vecino no le traerá sus guisos
ni la luz prenderá los rincones.
Este poema es una orden de desahucio.
Desconoce que a las 9.30
la casa será desalojada de su cuerpo.
Muñeca entre botas,
no oirá los llantos de los vecinos
tras el cordón policial.
La gentrificación empieza en el poema.
El arte dice: barrio tendencia.
El arte dice: cool place to live.
El arte dice: 11m2 de confort,
nómadas digitales.
Desahucio, restaurante, VT,
bar, restaurante, VT, VT.
Cuando termines de leerlo
alguien habrá comprado tu casa
para convertirla en estancia mínima
con cafetera de cápsulas
y check-in automático.
Y las postales, en lo alto,
sosteniendo el cielo.
Perfecto para inversores.
María Ovelar. En Poemas habitables. 95 poetas. VV. AA. Coordinación: Edurne Batanero. Prólogo: Sergio C. Fanjul. Epílogo: Belén García Nieto. Editorial La Imprenta, 2026.
Imagen: Francesc Català-Roca. Cuenca, c.1956.

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