Y ahora vamos al madero
de porra, casco y neurona,
que por Dios, patria y corona
y el grande honor del dinero
se convirtió en verdadero
adalid de la bajeza:
a su madre con fiereza,
honra de la profesión,
en una manifestación
en dos le abrió la cabeza.
Abdías Gandul. Décimas pésimas. El Alipende, 2010.
Imagen: Javier de Villota

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