martes, 18 de diciembre de 2012

El fin y la caída


escribo poemas a dos metros del apocalipsis
–un día anular......–con una hoz de tierra
en las postrimerías de mi tiempo de mi mundo de esta edad
sin uñas
escribo poemas,
anillado al amor como un niño amansado. 

juan me acompaña y hay luz en sus ojos
la misma luz exacta que no vimos entonces
yo escribo poemas......él no suelta mi mano
la tierra se ha apartado –instintivamente 

un poco más abajo las historias
ya han sido todas relatadas:
los profetas buscan agua
recogen pronto sus agujas
se aprietan en los patios a esperar el fin de esta tormenta 

mi hijo......(que ha apretado mi mano)
pregunta si ¿ahora? 

yo le digo que nunca,
en el curso de la historia del hombre,
había sido más lícito escribir un poema 

(la tierra ha respirado y
en todos sus termómetros se acunan los erizos –
los francotiradores han dejado sus puestos
y en ellos ya no quedan sino piel y colillas) 

todo el mundo sabe,
todo el mundo espera 

finalmente no hubo el agua que anunciaron los augurios,
el agua que devasta autopistas y campos:
sino agua de los tronchacadáveres,
agua nuestra y lisa de mis antepasados,
agua para el fin de los días, para el rezo en los colchones
cercados de plegarias 

las historias, en efecto,
finalmente han sido ya contadas:
solo yo escribo poemas, en las postrimerías del tiempo,
empuñando una hoz que se hinca en la tierra. 

mi otra mano en mi hijo
tiembla con la edad que aguardan los hombres
y no hay muerto que hoy no tenga su muerto apretado,
ni su duda de arista, ni su alivio inasible 

la tierra, más abajo, se achicó sin sorpresas –
hace ya más de dos horas que callaron las ciudades:
el pan con levadura ha quedado colmado
y en poco más de un rato saldrán de los colegios
(de todos los solares)...(de todos sus arcones)
los niños derramando su empeño de cinturas 

todo el mundo lo sabe,
todo el mundo lo espera 

mientras tanto contesto
(delante de una mano que conduce a mi hijo)
que nunca como ahora
fue más lícito escribir un poema: 

este
.........poema
que hinco en la tierra, empuñando una hoz. 

: sí,......yo escribo todo esto
a dos metros contados del apocalipsis
–un día anular......–con una hoz de tierra: 

juan......(que me acompaña)......ha soltado mi mano 

y, unidos en la dicha,
contemplamos sobre el curso del agua 

......(juntos)....(para siempre) 

el fin y la caída
del Capitalismo. 




Enrique Falcón. Porción del enemigo. Calambur, 2013.
Imagen: Andréi Tarkovski. La infancia de Iván, 1962.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Shibbólet


Junto con mis piedras,
crecidas en el llanto
detrás de las rejas, 

me arrastraron al centro del mercado,
allí
donde se despliega la bandera, a la que
no presté juramento. 

Flauta,
flauta doble de la noche:
piensa en la oscura
aurora gemela
en Viena y Madrid. 

Pon tu bandera a media asta,
memoria.
A media asta
hoy para siempre. 

Corazón:
date a conocer también
aquí, en medio del mercado.
Di a voces el shibbólet
en lo extranjero de la patria:
Febrero, no pasarán. 

Einhorn:
tú sabes de las piedras,
tú sabes de las aguas,
ven,
yo te llevaré lejos,
a las voces
de Extremadura. 



Paul Celan. De umbral en umbral. Obras completas. Editorial Trotta, 2002.
Traducción: José Luis Reina Palazón
Imagen: David Seymour. Extremadura, 1936

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Elegía en Portbou


El viernes 14 de diciembre, organizado por la revista Viento Sur y Culturas Insumisas, se presentará en Burgos el hermoso libro de poemas Elegía en Portbou de Antonio Crespo Massieu. Será en el Bardeblás a las 20 horas y estará el autor leyendo algunos poemas de su libro.

martes, 11 de diciembre de 2012

Página con perro

Los carabineros detuvieron a mis amigos,

les ataron las manos a los raíles,

me obligaron como se obliga a un extranjero

a subir a un tren y abandonar la ciudad.


Mis amigos enfermaron en el silencio,

tuvieron visiones en las cercanías de lo sagrado.


No la herida del inocente,

no la cuerda del cazador de reptiles,

en mi pensamiento la crueldad tiene nombre.


Me llamaron judío,

perro judío,

comunista judío hijo de perro.


Este no es un asunto que se pueda solucionar con tres palabras,

porque para cada uno de nosotros

esas palabras tampoco significan los mismo.


Yo he tenido un perro,

he hablado con él,

le he dado comida.


Para alguien que ha tenido un perro

la palabra perro es fiel como la palabra amigo,

hermosa como la palabra estrella,

necesaria como la palabra martillo.





Juan Carlos Mestre. La casa roja. Calambur, 2008

Imagen: Goya. Perro enterrado en la arena.

martes, 4 de diciembre de 2012

La hora de pelear


No digas que no.


Sí puedes cambiar el mundo. 

Sólo precisas

un brazo,

                        una mano,

                                               piedras. 


Éstas son mis piedras. 


Llevo el pelo largo. 


Me salto los semáforos en verde. 


Me enfrento en duelos de miradas

siempre que la autoridad competente me desafía. 


En el autobús, le cedo el asiento a los niños:

los mayores ya tuvieron su oportunidad

y no supieron, o no quisieron, aprovecharla. 


No uso gafas de sol:

no me avergüenzo de mis lágrimas

y cuando hablo con alguien

le hablo a los ojos. 


No miro a nadie por encima del hombro

y eso que mido 1 metro con 85 centímetros. 


No hablo de lo que no sé. 


No hablo. 


Escribo. 


Escribo poemas. 


Éstas son mis piedras, parte de ellas. 


Piensa en las tuyas,

y recuerda: 


brazo,

            mano,

                        piedras,

pero,

sobre todo, 


el gesto.





David González. La carretera roja. Celya, 2002.

Imagen: Denis Villeneuve. Incendies, 2010.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Fe de erratas




Donde dice

que la mano es invisible

debe decir

que la mano estaba escondida. 





Iván Rafael. Entre otoños.

Imagen: Tina Modotti. Manos de titiritero.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Los pollos tontos cansan (si no eres un pollo)


Los pollos tontos cansan (y los lanzas de una patada contra la gatera)
Y te dan ganas de aplastarlos
Y te asquea –cuando los ves desplumados- su piel tumefacta 

Eso te pasa también con el sufrimiento de los hombres
Que te cansas de contemplarlo
Y los terminas odiando (despreciando: es
la palabra) por su debilidad y por su dócil
Estupidez (pero lo que de verdad odias es su exasperante simpleza) 

Y de amarlos (eso decías)
De amar su futuro extraordinario
            (y dichoso) pasas a despreciarlos (esa es
            la palabra: pero lo que de verdad dejas de apreciar es lo que de ellos
            hay en ti) Y te dan ganas de lanzarlos a patadas
Contra todas las gateras del mundo
Y te asquea el cuero tumefacto de sus desnudeces (cuando los ves
            desplumados –tantas veces- como pollos estúpidos:
            a los que odias) 

Pero un día los quisiste (y hablabas del porvenir) 

Es la línea del desprecio: la ofuscación
Es tan delgada (y los espejismos
            y la espera traicionada)


Matías Escalera Cordero. Grito y realidad. Baile del Sol, 2008