domingo, 23 de abril de 2023

Leyenda del soldado muerto


 

1

Al entrar en su quinto año, la guerra,

no ofrecía perspectivas de paz;

el soldado sacó sus consecuencias y

murió de muerte heroica.

 

2

Pero la guerra no había acabado,

por eso le dolió al emperador

que hubiera muerto su soldado:

le parecía antes de tiempo.

 

3

El verano pasó sobre las tumbas

y el soldado dormía ya;

entonces una noche llegó una comisión

médico-militar.

 

4

Y la comisión médica se fue

al campo santo

y excavaron con sus palas benditas

al soldado caído.

 

5

Miró atento al soldado aquel doctor,

o a lo que de él quedaba todavía

y el doctor encontró que el soldado era apto

y que se escaqueaba del peligro.

 

6

De inmediato cogieron al soldado;

era hermosa la noche y muy azul.

Se podían, si no llevabas casco,

ver las estrellas de la patria.

 

7

Le endilgaron un trago de aguardiente

en el cuerpo podrido

y le colgaron dos monjas del brazo

y a su mujer medio desnuda.

 

8

Como el soldado olía a podredumbre

le precedía cojeando un cura

que sobre él agitaba un incensario

para que no apestara.

 

9

Y delante la música con su tachín tachín

tocaba una marcha animada.

Y el soldado, tal como aprendiera,

disparaba sus piernas desde el culo.

 

10

Y echándole los brazos fraternales

iban dos sanitarios,

porque si no, se les caería al barro

y aquello no debía suceder.

 

11

En el sudario le pintaron

los colores negro, blanco y rojo

y lo llevaban delante; ya no se veía

con los colores de la inmundicia.

 

12

Uno con frac iba también delante,

el pecho reforzado,

y venía a ser como un alemán

muy consciente de su deber.

 

13

Así bajaron con tachín tachín

por la oscura avenida

y aquel soldado se tambaleaba

como un copo de nieve en la tormenta.

 

14

Los gatos y los perros aullaban,

silbaban feroces las ratas del campo:

no querían ser francesas

porque eso es una vergüenza.

 

15

Y cuando atravesaban los pueblos

aparecían todas las mujeres.

Se inclinaron los árboles. Salió la luna llena.

Y todo gritó ¡hurra!

 

16

¡Con tachín tatachín y hasta la vista!

¡Y mujer, perro y cura!

Y en medio el soldado muerto

como un mono borracho.

 

17

Y así mientras pasaban por los pueblos

sucedió que nadie lo veía;

¡había tantos a su alrededor

con tachín y con hurra!

 

18

Tantos bailaban y gritaban a su alrededor

que nadie lo veía.

Tan sólo desde arriba se le podía ver

y allí sólo hay estrellas.

 

19

Las estrellas no siempre están allí.

Llega la madrugada.

Pero el soldado, tal como aprendió,

marchó a su muerte heroica.

 

Legende vom toten Soldaten

 

1

Und als der Krieg im vierten Lenz

Keinen Ausblick auf Frieden bot

Da zog der Soldat seine Konsequenz

Und starb den Heldentod.

 

2

Der Krieg war aber noch nicht gar

Drum tat es dem Kaiser leid

Daß sein Soldat gestorben war:

Es schien ihm noch vor der Zeit.

 

3

Der Sommer zog über die Gräber her

Und der Soldat schlief schon

Da kam eines Nachts eine militär-

ische ärztliche Kommission.

 

4

Es zog die ärztliche Kommission

Zum Gottesacker hinaus

Und grub mit geweihtem Spaten den

Gefallnen Soldaten aus.

 

5

Und der Doktor besah den Soldaten genau

Oder was von ihm noch da war

Und der Doktor fand, der Soldat war k. v.

Und er drückte sich vor der Gefahr.

 

6

Und sie nahmen sogleich den Soldaten mit

Die Nacht war blau und schön.

Man konnte, wenn man keinen Helm aufhatte

Die Sterne der Heimat sehn.

 

7

Sie schütteten ihm einen feurigen Schnaps

In den verwesten Leib

Und hängten zwei Schwestern in seinen Arm

Und ein halb entblößtes Weib.

 

8

Und weil der Soldat nach Verwesung stinkt

Drum hinkt ein Pfaffe voran

Der über ihn ein Weihrauchfaß schwingt

Daß er nicht stinken kann.

 

9

Voran die Musik mit Tschindrara

Spielt einen flotten Marsch.

Und der Soldat, so wie er's gelernt

Schmeißt seine Beine vom Arsch.

 

10

Und brüderlich den Arm um ihn

Zwei Sanitäter gehn

Sonst flöge er noch in den Dreck ihnen hin

Und das darf nicht geschehn.

 

11

Sie malten auf sein Leichenhemd

Die Farben Schwarz-Weiß-Rot

Und trugen's vor ihm her; man sah

Vor Farben nicht mehr den Kot.

 

12

Ein Herr im Frack schritt auch voran

Mit einer gestärkten Brust

Der war sich als ein deutscher Mann

Seiner Pflicht genau bewußt.

 

13

So zogen sie mit Tschindrara

Hinab die dunkle Chaussee

Und der Soldat zog taumelnd mit

Wie im Sturm die Flocke Schnee.

 

14

Die Katzen und die Hunde schrein

Die Ratzen im Feld pfeifen wüst:

Sie wollen nicht französich sein

Weil das eine Schande ist.

 

15

Und wenn sie durch die Dörfer ziehn

Waren alle Weiber da

Die Bäume verneigten sich, Vollmond schien

Und alles schrie hurra.

 

16

Mit Tschindrara und Wiedersehn!

Und Weib und Hund und Pfaff!

Und mitten drin der tote Soldat

Wie ein besoffner Aff.

 

17

Und wenn sie durch die Dörfer ziehn

Kommt's, daß ihn keiner sah

So viele waren herum um ihn

Mit Tschindra und Hurra.

 

18

So viele tanzten und johlten um ihn

Daß ihn keiner sah.

Man konnte ihn einzig von oben noch sehn

Und da sind nur Sterne da.

 

19

Die Sterne sind nicht immer da

Es kommt ein Morgenrot.

Doch der Soldat, so wie er's gelernt

Zieht in den Heldentod.

 

 

Bertolt Brecht. Más de cien poemas. Selección y epílogo: Siegfried Unseld. Traducción: Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Talens. Hiperión, 1998.

Imagen: Autoría no encontrada

2 comentarios:

  1. Si el porvenir es rico en promesas, el presente nos ofrece
    decepciones sin número.
    Si el porvenir es seguro, cuán infiel es hasta el más humilde presente.
    Para llegar hasta la sombra acogedora del oasis que nuestros
    ojos descubren ya a lo lejos, ¡cuánto sangrarán todavía nuestros pies en las arenas abrasadoras del desierto!
    Cuántos de nuestros hermanos, cansados o moribundos,
    serán abandonados por la larga caravana que marcha siempre y no se detiene jamás; cuántos de nuestros hermanos perecerán desgarrados por las bestias salvajes que rondan y nos encuentran; cuántos de nuestros hermanos perecerán bajo el plomo de los bandidos que nos espían siempre y nos asaltan a menudo!
    Sin duda, nuestro ejército triunfará y nuestra noble bandera
    se desplegará sobre la tierra conquistada, pero más de un
    soldado quedará tendido por el camino y sus heridas no recibirán alivio, ni su nombre será reconocido.
    La derrota debe llorar y sufrir: cuenta sus soldados
    muertos; pero la victoria debe tener alegrías sin mezclar
    y ella los olvida.
    El porvenir, la victoria y el descanso no nos
    pertenecen, sólo son nuestras la derrota de ayer
    y la lucha de mañana...

    (De 'Esperanza', libro anónimo, París, 1834. )

    Salud!

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  2. Ay, porvenir y victoria, cuántos crímenes se han cometido en vuestro nombre! No conocía el libro, Loam. Salud y gracias!

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